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El nuevo Servicio de Urgencias de Vall d’Hebron apuesta por un modelo flexible que ofrece una asistencia más ágil y personalizada

Viernes, 12 Marzo, 2021

En julio de 2019, se puso en marcha una nueva cultura de la atención urgente, con una manera de trabajar basada en equipos multidisciplinares y la construcción de espacios nuevos y la renovación de espacios ya existentes. El nuevo Servicio de Urgencias incorpora un modelo de triaje estructurado e integral que tiene en cuenta criterios sociales, y no solo clínicos, y una buena coordinación con otros dispositivos del territorio, como la Atención Primaria, para ofrecer una asistencia más personalizada y efectiva.

La crisis sanitaria provocada por la pandemia de la COVID-19 ha acelerado la reforma del Servicio de Urgencias del Hospital Universitari Vall d’ Hebron y ha puesto a prueba un nuevo modelo de gestión que, además de agilizar la atención, ofrece una asistencia integral, flexible, más personalizada y en un entorno más amable para los pacientes y sus familias. Este nuevo modelo ha superado con creces la prueba de estrés de la pandemia y ha incorporado aprendizajes como la capacidad de ajustar equipos y espacios en función de la demanda y también un buen engranaje con el territorio.

La génesis e implementación del nuevo modelo del Servicio de Urgencias se inició unos meses antes de la irrupción de la COVID-19, con la llegada del Dr. Albert Salazar como nuevo gerente del Hospital Universitario Vall d’Hebron, que tenía como gran objetivo mejorar la atención urgente en el Hospital. Y con la Dra. María Arranz como nueva jefa del Servicio de Urgencias, el Hospital emprendió un reto pendiente: poner en marcha el nuevo modelo del Servicio de Urgencias para mejorar la atención a los pacientes y reducir el tiempo de permanencia. La remodelación no sólo era cuestión de dignificar espacios e incorporar equipos y tecnología nueva, requería también una nueva cultura y abordaje funcional.

Se ejecutó la construcción de espacios nuevos y la renovación de espacios ya existentes, y se implementó una forma multidisciplinaria de trabajo en equipo, para aplicar esta nueva cultura de la atención a las urgencias. Cómo explica la Dra. María Arranz, “la adecuación de espacios, los equipos multidisciplinares muy preparados y una nueva cultura de la atención urgente basada en el objetivo de reducir el tiempo de estancia del paciente a Urgencias, van de la mano para mejorar la calidad asistencial”.

En este sentido, es clave el abordaje estructurado e integral que realizan los profesionales del Servicio de Urgencias. Un abordaje que empieza antes de que el paciente llegue al hospital. El proceso del nuevo modelo de atención empieza con una buena coordinación con el Sistema de Emergencias Médicas (SEM) que ayude a hacer una transferencia ágil si el paciente llega en ambulancia. En este abordaje integral, son fundamentales “la valoración de la situación social del paciente (con qué recursos familiares y sociales cuenta) y la coordinación con el territorio para hacer un buen seguimiento una vez reciba la alta”, explica Belén Fernández, supervisora de enfermería del Servicio de Urgencias. Para conseguirlo, es fundamental la tarea de los profesionales de enfermería y trabajo social, que se encargan de organizar las necesidades del paciente, clasificar su atención en función de su gravedad (del 1 al 5) y realizar la mencionada valoración social, y no sólo clínica, y la coordinación con el territorio.

Por lo tanto, en función de la gravedad, se clasifica los pacientes del 1 al 5. Un paciente de nivel 1, es un paciente con riesgo vital que necesita atención inmediata y requiere espacios equipados para su reanimación y con tecnología sofisticada. Uno de nivel 2 tiene riesgo de deterioro vital y alto riesgo vital. Un paciente de nivel 3 no requiere una atención inmediata. Mientras que los pacientes asignados con un 4 o 5 son más leves. Toda esta logística funciona con una nueva estructura de equipos multidisciplinares integrados por personal de medicina, enfermería, auxiliar de enfermería, trabajo social (que están en el mismo espacio físico que el Servicio de Urgencias), administrativo y celadores y celadoras. Los profesionales del Servicio de Urgencias analizan de forma continua y en tiempo real la demanda y realiza los ajustes necesarios en los espacios y equipos.

Ganar agilidad y reducir tiempo de espera y de estancia

Ahora, la atención es más rápida y eficiente, y los profesionales del Servicio de Urgencias trabajan de forma coordinada con los responsables de la gestión centralizada de camas del Hospital y del flujo de los pacientes, para encontrar siempre la mejor ubicación para los pacientes. La Dra. María Arranz incide en que “la buena gestión y organización desde la llegada del paciente al Servicio de Urgencias es clave para mejorar su atención”. La Unidad de Corta Estancia de Urgencias, donde ingresan pacientes que están menos de tres días, también permite mejorar el flujo de pacientes en el Hospital.

Los pacientes más graves son trasladados al área de críticos. Esta área cuenta con tres boxes equipados con tecnología inteligente para atender situaciones de emergencia y elevada complejidad. “Este nuevo espacio cumple con los estándares de calidad de las últimas guías americanas y europeas”, describe la Dra. María Arranz.

Los boxes disponen de equipos para asistir a pacientes en parada cardiorrespiratoria y con los Códigos de Emergencia de nuestro territorio, Código Ictus, el Código Infarto Agudo de Miocardio, Agitación, Intoxicación y Sepsis. Belén Fernández destaca que “contamos con una infraestructura innovadora para poder ofrecer nuevas terapias avanzadas in situ como la atención a pacientes en asistòlia no controlada”. El área de críticos forma parte de la zona de agudos inaugurada recientemente donde se ha creado también una nueva sala de observación dotada con los equipamientos necesarios para atender al paciente agudo pendiente de evolución. Este espacio permite liberar los boxes y los pasillos de camas. Aquí pueden esperar los pacientes pendientes de un traslado a otro servicio o el alta. Para llevar a cabo estas obras ha sido necesario adaptar el espacio de la zona de consultas del Servicio de Urgencias, donde se atienden los pacientes con consultas menos urgentes. Esta zona se ha reformado ganando nuevos espacios de visita que hacen más ágil la asistencia. En palabras de la Dra. María Arranz, “con esta reforma y adecuación, mejoramos la atención a los pacientes y damos un gran paso para ganar más calidad y prestaciones de nuestro Servicio. Además, gracias a la reforma en toda el área, se garantizan más circuitos diferenciados y seguros para la asistencia COVID-19”.

El nuevo modelo también ha pensado en los familiares. Para rebajar la sensación de preocupación y angustia se ha mejorado la señalización. Este proceso se ha hecho con la colaboración de los pacientes y familiares. Ahora que con la COVID-19 el acompañamiento está restringido, los familiares pueden llamar al Servicio de Urgencias directamente, sin pasar por centralita. “Estas mejoras sencillas aligeran su sufrimiento”, explica Belén Fernández.

Uno de los grandes logros es la reducción del tiempo de espera y de permanencia de los pacientes en el Servicio de Urgencias. Las derivaciones a otros centros del territorio han aumentado un 26%, hecho que permite ofrecer el recurso más adecuado para la atención a los pacientes y liberar espacio al Servicio de Urgencias para atender mejor y de forma más rápida otros pacientes. Además, ha disminuido en un 25% los pacientes que vuelven a reingresar a las 72 horas. También han bajado a la mitad los pacientes pendientes de ingresar en el Hospital a las 8 h de la mañana en el Servicio de Urgencias.El paciente crónico: coordinación con el territorio

Ahora, hay menos casos de COVID-19, pero llegan más pacientes crónicos agudizados que han esperado a acudir a los Servicios de Urgencias de los hospitales. Una de las prioridades del nuevo modelo del Servicio de Urgencias de Vall d’Hebron es, precisamente, mejorar y agilizar la atención en urgencias de estos pacientes. En este sentido, la coordinación territorial con la Atención Primaria y la Atención Intermedia es clave. “Hacemos un buen seguimiento con Atención Primaria y apostamos por la hospitalización a domicilio para evitar que estos pacientes no lleguen a Urgencias”, comenta la Dra. María Arranz. Los pacientes crónicos requieren una atención continua y más especializada. El papel de enfermería es clave para mantener una comunicación fluida y continúa con los diferentes dispositivos del territorio y garantizar que el paciente esté bien atendido para evitar que empeore su estado.

Aprendizajes de la gestión de la pandemia

La pandemia aceleró las fases de este proyecto que empujó a establecer rápidamente la nueva estructura de equipos cuando todo el centro se volcó con la COVID-19. “La demanda era tan alta que se incorporaron profesionales de otros servicios, pero la estructura que ya teníamos implementada gracias al nuevo modelo es tan ágil que permitió trabajar de una manera muy dinámica”, comenta la Dra. María Arranz. Se creó un doble circuito (COVID-19 y No COVID-19), para garantizar la seguridad de todos los pacientes y los profesionales. Además, estos espacios diferenciados se pueden ajustar en función de la curva epidemiológica. De este modo, si aumenta el flujo de pacientes COVID-19, se puede ampliar el espacio dedicado a su atención en el Servicio de Urgencias.

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