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La UCI de Vall d’Hebron llega a los 200 pacientes críticos adultos tratados con soporte ECMO, 90 con COVID-19

Jueves, 9 Septiembre, 2021

Es uno de los ocho hospitales de Europa que ha dado soporte a más pacientes con COVID-19 con esta técnica, que empezó a utilizarse en pedriatría, y uno de los centros del mundo que ha hecho más traslados ECMO durante la pandemia. La supervivencia de los pacientes que recibe soporte ECMO en Vall d'Hebron es del 70%, superior a la media mundial.

En enero de 2016, un paciente de 63 años superó un trasplante de pulmón con el soporte del ECMO, una técnica que oxigena la sangre fuera del cuerpo cuando los pulmones o el corazón no funcionan. Fue el primer paciente adulto que profesionales del Hospital Universitari Vall d’Hebron trataron con oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO, por sus siglas en inglés) dentro del programa ECMO de Adultos. Desde que se puso en marcha el programa ECMO de Adultos, hace cinco años, 200 pacientes de Vall d’Hebron han recibido soporte ECMO. Casi la mitad, 90, han sido pacientes COVID-19. "Somos uno de los ocho hospitales de Europa que más pacientes COVID-19 hemos tratado y uno de los hospitales del mundo que más traslados ECMO hemos hecho durante la pandemia –esto es enviar un equipo ECMO a un centro para canular al o a la paciente y trasladarle a Vall d’Hebron, como Pep Pueyo, el paciente a quien su hijo dedicó un concierto de violonchelo en la UCI–", comenta el Dr. Jordi Riera, director del Programa ECMO de Adultos del Hospital Universitari Vall d’Hebron.

El ECMO se utiliza en casos críticos de insuficiencia respiratoria de pacientes que no responden a los tratamientos convencionales o cuando el corazón no tiene fuerza suficiente para bombear la sangre y no responde a las maniobras de reanimación habituales. No es un tratamiento específico, pero permite una mejora significativa de las condiciones clínicas asociadas a la patología de la persona. Antes de la pandemia, las siglas ECMO eran desconocidas fuera del ambiente hospitalario, pero el uso de esta técnica para tratar a los y las pacientes más graves con COVID-19 ha popularizado el acrónimo.

Los hospitales chinos fueron los primeros en utilizarla para tratar a pacientes con la COVID-19. “Pero los primeros resultados, obtenidos entre marzo y abril de 2020, no fueron buenos. Posteriormente, en casos asistidos en centros especializados como el Hospital Universitari Vall d’Hebron, los resultados mejoraron y esta técnica supuso una esperanza para algunas personas ingresadas”, explica el Dr. Jordi Riera. Varias entidades, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la Organización para el Apoyo Vital Extracorpóreo (ELSO), con quien participa de manera activa el Hospital Universitari Vall d’Hebron, centro de referencia de ECMO en el Estado, recomendaron utilizar esta técnica para determinados pacientes con insuficiencia respiratoria aguda causada por la COVID-19, como ya se había hecho durante la crisis de la gripe A, en 2009.

La supervivencia global de pacientes COVID-19 que han pasado por el programa ECMO del Hospital Universitari Vall d’Hebron es del 70%, superior a la media mundial. El Dr. Jordi Riera relaciona los buenos resultados con el entrenamiento de los y las profesionales con simuladores, a los protocolos para garantizar la seguridad en la asistencia y a una metodología que prioriza la recuperación funcional de los y de las pacientes con la ayuda del programa de fisioterapia UCI Viva. "Cuando superan la fase aguda, en la que los y las pacientes están en coma, los despertamos para que puedan realizar ejercicios de fisioterapia y comunicarse con la familia. En esta fase, los y las pacientes están despiertos, comen, hacen ejercicio e interaccionan con nosotros, mientras esperamos que los pulmones vuelvan a funcionar, incluso con un caminador especial pueden ponerse derechos y pasear por la UCI", explica el Dr. Jordi Riera, miembro del Comité de Dirección de EuroELSO. “Otro aspecto diferencial del programa de Vall d’Hebron es que a pie de cama siempre hay una enfermera especialista en ECMO velando por la seguridad del o de la paciente, capacitada para prevenir y resolver complicaciones conjuntamente con el equipo médico”, añade Bet Gallart, enfermera clínica de la UCI y Coordinadora del Programa de ECMO de Adultos. “El ECMO es una técnica que presenta un alto número de complicaciones y la prevención es la mejor manera de tratarlas”, añade.

El ECMO no es una técnica apta para todo el mundo. No cura, el objetivo es liberar los pulmones y/o el corazón mientras se trata la patología y se resuelve. Es el caso de la COVID-19, cuando los órganos están tan inflamados por la agresión del virus que la ventilación mecánica resulta insuficiente para ayudar a recuperar las funciones de los pulmones o el corazón. “La técnica consiste en extraer la sangre del o de la paciente a través de cánulas especiales, que se insertan en las venas o arterias, y hacerla circular a través de un circuito externo con un corazón y unos pulmones artificiales que eliminan el CO y vuelven la sangre oxigenada a los tejidos”, describe el Dr. Jordi Riera.

Un proyecto de colaboración con la UCI pediátrica

El primer prototipo ECMO se desarrolló para operar una cardiopatía congénita a corazón abierto, en 1953. Pero en los setenta, un equipo de investigación de la Universidad de Michigan (EE.UU.), dirigido por Robert Bartlett, diseñó una unidad pensada para usarla fuera de un quirófano. En el año 1975 se salvó la vida del primer neonato con esta técnica. Inicialmente, se diseñó para bebés con problemas graves de insuficiencia respiratoria o cardíaca. De hecho, el primer equipo ECMO de Vall d’Hebron entró en funcionamiento en 2002 en la UCI pediátrica. “El Dr. Joan Balcells, responsable de la Unidad de Cuidados Intensivos pediátricos y del Programa de ECMO Pediátrico y Neonatal, y su equipo ayudaron a poner en marcha el programa ECMO de Adultos”, recuerda el Dr. Jordi Riera. “De hecho, hasta el 2009 era una técnica pediátrica”, explica el Dr. Joan Balcells. “En el año 2009 pasaron tres cosas: aparece material nuevo; se publica el estudio CESAR, que confirma buenos resultados entre pacientes adultos, y la pandemia de la gripe A acelera el despliegue”, añade.

El Dr. Joan Balcells recuerda que su equipo trató al primero paciente adulto de Vall d’Hebron antes de contar con el Programa ECMO de Adultos. Fue en 2014, era un paciente que esperaba un trasplante de pulmón y lo fueron a buscar a la UCI del Hospital General para trasladarlo a la UCI pediátrica, donde tenían la pericia. La experiencia corroboró la necesidad de emprender un programa ECMO para adultos. “El equipo del Dr. Joan Balcells ayudó a hacer la formación inicial y ahora, con la pandemia, los y las pediatras volvieron a la Unidad de Cuidados Intensivos de adultos para ayudar con el volumen de personas con COVID-19 que hemos atendido”, dice el Dr. Jordi Riera. “El 33% de la plantilla médica de la Unidad de Cuidados Intensivos pediátricos se trasladó a la UCI del Hospital General durante la primera ola”, recuerda el Dr. Joan Balcells.

Un pilar importante del ECMO es la formación. “Empezamos siendo un equipo muy reducido y durante la pandemia tuvimos que hacer un esfuerzo formativo para asegurar que los y las pacientes estuvieran atendidos por profesionales formados. Con el tiempo nos hemos convertido en un centro formativo de referencia, tanto es así que a menudo tenemos profesionales de otros centros haciendo estancias formativas”, comenta Bet Gallart.

“El ECMO es una técnica de alta complejidad que involucra especialidades de diferentes áreas: personal médico y de enfermería de la UCI, cirugía cardíaca, cardiología, anestesiología, incluso coordinación con trasplantes”, destaca el Dr. Jordi Riera.

El perfil de paciente que se puede beneficiar de la terapia ECMO se ha ido ampliando a diferentes patologías: infartos, miocarditis, sepsis, complicaciones después de un trasplante, embolias, gripes, crisis asmáticas, hipertensiones pulmonares, traumatismos o hipotermias graves. Este último caso fue el de Audrey Mash, la joven que estuvo seis horas con el corazón parado después de ser sorprendida por una ventisca, un fenómeno meteorológico, en el Pirineo de Girona, y que se recuperó en el Hospital Universitari Vall d’Hebron.

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