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La Unidad Multidisciplinaria de Placenta Accreta reduce las complicaciones debidas a esta patología

Jueves, 20 Septiembre, 2018

La Unidad Multidisciplinaria de Placenta Accreta (UMPA), pionera en el Estado, se puso en marcha en diciembre de 2014 y es la que acredita más experiencia. Los profesionales ya han atendido a 24 gestantes. El protocolo que sigue la Unidad ha permitido reducir las hemorragias, la necesidad de transfusiones, las lesiones quirúrgicas, las reintervenciones, los ingresos maternos en la UCI y la mortalidad materna. La placenta accreta es una patología emergente a causa del incremento de las cesáreas. Se produce cuando la placenta invade la pared muscular del útero impidiendo su normal expulsión después del parto. El intento de extracción manual comporta un riesgo muy elevado de sangrado importante, que puede ser masivo y poner en riesgo la vida de la madre. 

La Unidad Multidisciplinaria de Placenta Accreta (UMPA) de Vall d’Hebron reduce las complicaciones asociadas a la placenta accreta. Esta patología se produce cuando la placenta invade la pared muscular del útero. Eso provoca que, después del parto, la placenta no se puede separar del útero de forma normal sin causar lesiones y sagrado. Esta patología afecta a una de cada 530 mujeres embarazadas y se trata de un problema creciente, ya que uno de los principales factores de riesgo son las cesáreas previas, una intervención que está aumentando de forma importante en los últimos años.

Para reducir las complicaciones durante el parto que puede causar la placenta accreta, los profesionales de la UMPA programan el parto para la semana 34. El objetivo de programar el parto por cesárea (unas dos o tres semanas antes de llegar a término) es evitar un inicio espontáneo del parto que puede conducir a complicaciones fundamentalmente hemorrágicas. Como explica el Dr. Manel Casellas, jefe de la Unidad Multidisciplinaria de Placenta Accreta y médico del Servicio de Obstetricia de Vall d’Hebron, “después de la extracción fetal se realiza una histerectomía, es decir, la extracción del útero, con la placenta dentro. No intentamos la extracción manual de la placenta. De esta manera, con la cesárea y la histerectomía a la vez y programadas hemos conseguido disminuir sustancialmente el riesgo de lesiones y hemorragias para la madre”.

La eficacia de la Unidad Multidisciplinaria de Placenta Accreta reside en el hecho de que está situada en un centro de tercer nivel con disponibilidad de recursos y está constituida por un equipo multidisciplinario formado por obstetras, cirujanos oncólogos ginecológicos, radiólogos intervencionistas, anestesiólogos, urólogos, neonatólogos y especialistas en resonancia magnética nuclear fetoplacentaria. Esta atención superespecializada es primordial para ofrecer a la paciente los mejores resultados. Como señala el Dr. Manel Casellas, uno de los principales objetivos de la UMPA es reducir la morbimortalidad materna. Para eso, “los radiólogos intervencionistas colocan catéteres balón en las arterias ilíacas internas para poder hincharlos y reducir el flujo sanguíneo si el sangrado es importante”. Por otra parte, y para identificar posibles lesiones uretrales durante el procedimiento quirúrgico, los urólogos colocan catéteres en los dos uréteres. “Esto es muy útil en caso de sangrado, porque nos facilita localizar el uréter con el tacto si el sangrado es importante durante la histerectomía”, añade el Dr. Manel Casellas.

 

Reducción importante del riesgo de hemorragias

Cuatro años después de la puesta en marcha de la UMPA, ya se han tratado 24 pacientes. Y se han mejorado todos los indicadores relacionados con la patología, tanto si se comparan con los datos internacionales recogidos este año por la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (Guías FIGO) como si se comparan con las pacientes tratadas en Vall d’Hebron antes de la existencia de la UMPA. En este sentido, la necesidad de grandes cantidades de sangre en trasfusión ha sido de un 13,04% entre las pacientes de la unidad  (57% entre las pacientes de Vall d’Hebron previas a la unidad; llega al 40% en las Guías FIGO); la necesidad de reintervención quirúrgica ha sido del 8,68% entre las pacientes de la unidad (33% entre las pacientes de Vall d’Hebron previas a la unidad; llega al 18% en las Guías FIGO); las lesiones en la vejiga o el uréter han afectado a un 4,3% de las pacientes (13% pacientes previas; 7-48% en las Guías FIGO); un 21% de las madres han requerido ingreso en una Unidad de Cuidados Intensivos (35% pacientes previas; llega al 66% en las Guías FIGO); ningún caso de muerte materna en pacientes de la unidad (1-7% en las Guías FIGO). Y todos los niños se encuentran en buen estado de salud.

 

Más cesáreas, más casos de placenta accreta

Muchas de las mujeres que sufren placenta accreta no se diagnostican hasta el momento del parto, cuando la placenta no se desprende espontáneamente y se intenta una extracción manual, que puede causar lesiones y sagrados importantes. “Como señalan recientes estudios en Inglaterra, el 50% de las mujeres con placenta accreta se diagnostican durante el parto”, explica el Dr. Manel Casellas.

Por este motivo, sería necesario mejorar la detección previa de esta patología. En Vall d’Hebron, ecografistas especializados estudian particularmente pacientes con antecedentes de cesárea y placenta previa. Este grupo de gestantes es el de máximo riesgo para desarrollar la patología. Como remarca el Dr. Manel Casellas, siempre que se hace una ecografía a una embarazada se tendría que investigar el antecedente de cesáreas y determinar si la placenta es previa, es decir, si la placenta está obstruyendo el cuello uterino. “En estos casos, se tendría que evaluar la presencia de signos ecográficos sugestivos de accretismo con el fin de hacer un diagnostico antes del parto. Este aspecto es primordial porque permite remitir a la paciente a un centro especializado y poner en marcha toda la estrategia terapéutica”, señala el Dr. Manel Casellas. Después de la constitución de la UMPA, el porcentaje de pacientes con placenta accreta que se detectan con suficiente antelación antes del parto a Vall d’Hebron ha pasado del 56% al 96%.

Hay otros factores de riesgo para esta patología, como cirugías previas en el útero, legrados previos, radiación en el útero, edad avanzada, fecundación in vitro o tabaquismo. “Pero el que más se relaciona con la placenta accreta son las cesáreas previas. Y cuantas más cesáreas, más riesgo”, enfatiza el Dr. Manel Casellas.

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