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Nuevo fármaco para el tratamiento del cáncer de próstata metastásico avanzado

Joaquín Mateo
Domingo, 20 Septiembre, 2020

Vall d’Hebron ha participado en el estudio PROfound, un ensayo clínico en fase III promovido por Astra Zeneca y Merck. 

Olaparib, un inhibidor de la enzima poli ADP-ribosa polimerasa (PARP) usado habitualmente el tratamiento de algunos subtipos de cáncer de mama, de ovario o de trompas de Falopio, ha demostrado ser también efectivo para el tratamiento de casos de cáncer de próstata metastásico avanzado con perfiles genómicos caracterizados por mutaciones en los genes de reparación del ADN. Esto ha supuesto su aprobación por parte de la Administración de Medicamentos y Alimentos de EE.UU. (FDA, de sus siglas en inglés) para el tratamiento de dicho tumor. La terapia con olaparib mejora la tasa de supervivencia comparada con los tratamientos con enzalutamida o abiraterona más prednisona, fármacos del grupo de los antiandrógenos, que se usan en el tratamiento estándar para el cáncer de próstata metastásico avanzado, en pacientes que ya hayan recibido un antiandrógeno antes.

 Además, este ensayo clínico, en el que ha tenido un papel destacado el Vall d'Hebron Instituto de Oncología (VHIO), que forma parte del Campus Vall d’Hebron, ha supuesto un segundo cambio en el tratamiento estándar de los pacientes de este subgrupo de cáncer de próstata. Desde ahora, las guías clínicas internacionales como la de la ESMO, la NCCN y la Asociación de Urología Americana recomiendan la secuenciación genómica de los tumores de próstata en los casos de enfermedad avanzada para detectar quiénes son los pacientes que se podrían beneficiar de este tratamiento y llevar a cabo un manejo clínico más preciso.

 Olaparib ha mostrado resultados positivos en la fase III randomizada del ensayo clínico abierto PROfound, que evaluaba su eficacia y seguridad en dos cohortes de pacientes de cáncer de próstata metastásico avanzado con mutaciones en genes de la reparación del ADN. Por su impacto en el tratamiento de estos pacientes, este estudio ha merecido formar parte de la sesión presidencial en el congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), la organización profesional líder en oncología médica a nivel europeo, que este año se celebra de forma virtual debido a la pandemia de la COVID-19. Estos resultados serán publicados de manera simultánea en un artículo de la prestigiosa revista The New England Journal of Medicine.

En el desarrollo de este estudio ha participado el Dr. Joaquín Mateo, oncólogo médico en el Hospital Universitario Vall d’Hebron e investigador principal del Grupo de Investigación Traslacional en Cáncer de Próstata  del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO). “Los resultados de este ensayo clínico son tan relevantes que la FDA ya ha autorizado el uso de olaparib para el tratamiento del cáncer de próstata metastásico avanzado y se espera que el dictamen de la Agencia Europea del Medicamento haga lo mismo a lo largo de las próximas semanas”, explica el Dr. Mateo, segundo autor de este estudio, quien realizará la presentación en la sesión presidencial de la ESMO. Además, el Dr. Mateo tiene un amplio conocimiento sobre este tema ya que estos estudios tienen su tesis como uno de sus puntos de partida.

Dos cohortes participantes en el ensayo clínico

Debido a los múltiples genes de reparación del ADN que pueden estar alterados en un tumor de próstata, los pacientes participantes en el ensayo clínico se dividieron en dos cohortes, la cohorte A y la cohorte B.

 La cohorte A constó de 245 pacientes que presentaban alteraciones en los genes BRCA1, BRCA2 o ATM, las mutaciones más comunes y conocidas en este subtipo de tumores de próstata. Por su parte, la cohorte B incluyó a 142 pacientes que tenían alteraciones en alguno de los otros doce genes de la reparación de la recombinación homóloga que se querían estudiar. Alteraciones en estos genes, cuya función está relacionada con BRCA1 o BRCA2, se encuentran presentes en total en entre un 10 y un 15% de los pacientes con cáncer de próstata metastásico avanzado. “Esta cohorte B tuvo un carácter más exploratorio ya que para cada uno de estos genes por separado hay pocos datos. En ella se buscó ver si algunos de estos doce genes podrían ser tan importantes como los de la cohorte A en términos identificar pacientes que se beneficien de este fármaco. Se necesitan más datos de estos subgrupos menos frecuentes porque alguno puede ser importante”, justifica el Dr. Joaquín Mateo.

 La relación entre pacientes tratados con olaparib y pacientes tratados con los fármacos estándar fue de 2 a 1, por lo que 256 pacientes fueron tratados con olaparib, mientras que 131 fueron tratados con tratamiento hormonal (enzalutamida o abiraterona más prednisona). Todos los pacientes habían recibido ya previamente un tratamiento hormonal.

 Mejora en la tasa de supervivencia en las dos cohortes

El estudio, en el que han participado un total de 387 pacientes con cáncer de próstata metastásico avanzado, comparó la tasa de supervivencia del tratamiento con olaparib –un fármaco perteneciente a los llamados inhibidores de PARP y aprobado para el tratamiento de algunos subtipos de cáncer de mama, ovario y trompas de Falopio– frente al tratamiento con enzalutamida o abiraterona –fármacos pertenecientes al grupo de los antiandrógenos, la terapia estándar para este tumor– en pacientes que ya habían recibido un antiandrógeno antes.

Los resultados de este ensayo, cuyos promotores fueron Astra Zeneca y Merck, mostraron que la mediana de supervivencia aumentó, sobre todo en la cohorte A. En la cohorte A la tasa de supervivencia pasó de 14,7 meses en el tratamiento estándar a 19,1 meses en el brazo del estudio que empleaba olaparib, lo que supone una reducción del riesgo de muerte del 31%, mientras que en la cohorte B la tasa de supervivencia creció de 11,5 meses a 14,1 meses. “Estos resultados parecen indicar que olaparib funciona en pacientes con mutaciones de genes reparadores de ADN, pero que, incluso dentro de este grupo, hay diferencias según el gen concreto de cada paciente, y las mutaciones en BRCA1 y BRCA2 son las que se asocian a mayor beneficio. Para aquellos genes cuyas mutaciones son poco prevalentes, serían necesarios más estudios”, puntualiza el Dr. Joaquín Mateo. “Este estudio supone un cambio en la manera en que tratamos a los pacientes con cáncer de próstata avanzado, ya que demuestra que ciertos perfiles genómicos se benefician del tratamiento con olaparib. Por tanto sugiere que se deberían hacer test genómicos a los pacientes con cáncer de próstata avanzado que progresen al tratamiento hormonal. Este es el gran reto que tenemos por delante, la implementación de test genómicos en la práctica clínica, sobre todo porque, a diferencia del cáncer de mama o de ovario, estas mutaciones de BRCA1 o BRCA2 no son necesariamente hereditarias, por lo que hay que secuenciar biopsias del tumor para encontrarlas, no solo tejido normal o sangre del paciente”, continúa el Dr. Mateo.

Por lo tanto, este nuevo uso del fármaco olaparib para el tratamiento del cáncer de próstata metastásico avanzado con mutaciones de genes reparadores del ADN supone una mejora significativa. “Desarrollar tratamientos para grupos de pacientes basados en perfiles genómicos, lo que se llama medicina de precisión, es una línea de trabajo que esperamos que pueda mejorar los tratamientos contra el cáncer. Si bien aún nos queda mucho por aprender en este campo, este ensayo es el avance más importante hacia una medicina de precisión contra el cáncer de próstata avanzado hasta ahora”, concluye el Dr. Joaquín Mateo.

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