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Un fármaco mejora la supervivencia en cáncer de ovario avanzado

Anna Oaknin Vall d'Hebron
Lunes, 22 Octubre, 2018

Vall d’Hebron ha participado en un estudio con olaparib, un inhibidor de PARP que ha logrado, por primera vez, mantener libres de progresión a más del 50% de las pacientes incluidas en este estudio hasta 3 años, lo cual constituye unos resultados sin precedentes. Los resultados se han presentado en el Congreso Europeo de Oncología ESMO 2018.

La Dra. Ana Oaknin, de la Unidad de Oncología Ginecológica, del Servicio de Oncología Médica, e investigadora principal del Grupo de Neoplasias Ginecológicas del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) es coautora del estudio SOLO-1, que se ha presentado en el Congreso Europeo de Oncología ESMO 2018. El estudio SOLO-1, un estudio multicéntrico e internacional, cuyo primer autor es K. Moore, del Stephenson Oklahoma Cancer Center de EEUU, demuestra que el olaparib ha logrado reducir hasta un 70% el riesgo de progresión de la enfermedad y mantener libres de progresión a más del 50% de las pacientes incluidas en el estudio durante más de 3 años, cifra que supera cualquier dato previo con los tratamientos existentes hasta el momento para las pacientes con cáncer de ovario avanzado. Estos resultados se acaban de publicar en la revista New England Journal of Medicine, coincidiendo con su presentación en el congreso ESMO, por su enorme relevancia clínica y el gran impacto para las pacientes, ya que estos resultados, con alta probabilidad cambiarán la práctica clínica y el manejo de las pacientes con cáncer de ovario avanzado.

El cáncer de ovario se diagnostica en España a más de 3.200 mujeres cada año. A pesar de no ser el tumor más frecuente es uno de los de peor pronóstico. Se trata de un tumor para el que no existen métodos de cribado poblacional y se diagnostica en el 80% de los casos en fases avanzadas. Hay que destacar que hasta en un 20% de los casos las pacientes diagnosticadas con un cáncer epitelial de ovario son portadoras de una mutación en los genes BRCA1/2.

En las pacientes a las que se les detecta un cáncer de ovario de alto grado, generalmente en estadio III o IV (la mayoría de los diagnósticos llegan en estas fases avanzadas de la enfermedad) se las trata mediante cirugía citoreductora, es decir, cirugía que tiene como finalidad eliminar la mayor cantidad de tumor posible, y posteriormente reciben tratamiento de quimioterapia basada en carboplatino / paclitaxel +/- bevacizumab, constituyendo éste el abordaje de tratamiento estándar. Aunque la mayoría de las pacientes presentan una respuesta inicial al tratamiento, lamentablemente el 70-80% de las pacientes presentarán una recaída de la enfermedad en los 3 años siguientes al diagnóstico.  

Atendiendo al alto riesgo de recurrencia que presentan estas pacientes, disponer de un tratamiento de mantenimiento capaz de reducir el riesgo de recaída en tal magnitud supone un cambio de paradigma en el tratamiento y pronóstico de las pacientes con cáncer de ovario avanzado portadoras de mutaciones en los genes BRCA1/2.

“El hecho de poder ofrecer a nuestras pacientes con cáncer epitelial de ovario portadoras de una mutación en los genes BRCA1 o BRCA2 un tratamiento de mantenimiento con el inhibidor de PARP olaparib tras su tratamiento inicial con cirugía y quimioterapia, que pueda mantenerlas libres de progresión durante más de 3 años, constituye un hito sin precedente. La recaída de la enfermedad es siempre devastadora para las pacientes, por lo tanto el hecho de poder evitarla o retrasarla hasta 3 años desde la finalización del tratamiento inicial es un gran paso hacia adelante para nuestras pacientes”,comenta la Dra. Ana Oaknin.

El estudio, aleatorizado y doble ciego, fase III, ha comparado la administración oral de olaparib frente a placebo en 391 pacientes seguidas durante una media de 41 meses. Los resultados muestran una reducción de hasta el 70% en el riesgo de progresión de la enfermedad en las pacientes que tomaban olaparib frente a las que estaban en el grupo placebo, y lo hacen de manera estadísticamente muy significativa.

 

Los inhibidores de PARP, una oportunidad para las pacientes con mutaciones BRCA

Los genes BRCA1 y BRCA2 se encargan de codificar dos proteínas esenciales para la reparación del ADN. Cuando estos genes sufren una mutación, se produce una inestabilidad genética y se incrementa el riesgo de padecer un cáncer de ovario o de mama a edades tempranas, debido, precisamente, a la dificultad de reparación de daños en el ADN.

Los inhibidores de PARP (poli ADP ribosa polimerasa) son un tipo de terapia que va orientada a impedir la acción de un enzima (PARP) que repara el ADN. Impedir esta acción en células tumorales causa la muerte de estas células y no de las sanas, y de ahí el efecto de estos inhibidores de PARP como terapia dirigida.

Olaparib fue el primer inhibidor de PARP y el primer tratamiento dirigido para aprovechar las deficiencias de la vía de respuesta al daño del ADN (DDR), como las mutaciones BRCA, y eliminar de manera selectiva las células cancerosas. Los estudios in vitro han demostrado que la citotoxicidad inducida por olaparib puede suponer la inhibición de la actividad enzimática de PARP y el aumento de la formación de complejos de ADN-PARP, de lo que resulta un daño en el ADN y la muerte de las células tumorales. Olaparib está aprobado para el cáncer de ovario avanzado y el cáncer de mama metastásico y se ha utilizado en más de 20.000 pacientes en todo el mundo.

Actualmente hay otros estudios en marcha que complementan a SOLO-1 para poder evidenciar que esta terapia con inhibidores de PARP puede ser útil para el cáncer de ovario avanzado, independientemente de si existe mutación de BRCA o no, por lo que “poder saber si las pacientes que no son portadoras de mutaciones de BRCA también se podrían beneficiar de esta terapia de mantenimiento será muy importante. Deberemos seguir trabajando en la investigación clínica para nuestras pacientes, ya que es la base de la mejora continua de su pronóstico”, concluye la Dra. Oaknin.

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