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Una investigación de Vall d’Hebron apunta a que el sistema inmunitario mediante un ataque citotóxico de los linfocitos T causaría la enfermedad de Parkinson

jordi bove_jordi galiano
Lunes, 21 Diciembre, 2020

El estudio indica que la infiltración cerebral de linfocitos T CD8 precede la agregación de la α-sinucleina y la formación de cuerpos de Lewy en estadios tempranos del Parkinson y también inicia y propaga la pérdida neuronal a lo largo de los diferentes estadios de la enfermedad.

 

A pesar de que hay varias hipótesis sobro que causa la enfermedad de Parkinson, su etiología es desconocida, hecho que ha imposibilitado el desarrollo de un tratamiento que pare la progresión del Parkinson. Ahora, un estudio publicado en la prestigiosa revista Brain. A Journal of Neurology por investigadores del grupo de investigación en Enfermedades Neurodegenerativas del Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR), ha permitido esclarecer cómo se inicia la enfermedad y el papel que tiene el sistema inmunitario adaptativo en la muerte neuronal.

El objetivo de este estudio ha estado caracterizar la infiltración de linfocitos T, tanto CD4 como CD8, en la sustancia negra para poder aportar luz en su rol potencial en la pérdida de las neuronas dopaminérgicas de esta región del cerebro que es la que queda afectada principalmente en la enfermedad de Parkinson. Los resultados obtenidos en el estudio sugieren que el ataque citotóxico de los linfocitos T CD8 preceden la agregación de la α-sinucleina, y que producen la muerte neuronal de las neuronas dopaminérgicas, tanto en la fase presintomática inicial de la enfermedad como en la cronificación de esta. “Iniciamos el estudio con tejido postmortem cerebral de casos con enfermedad de Parkinson y vimos que la densidad de los linfocitos T CD8 en el parénquima cerebral correlacionaba con el nivel de muerte neuronal. Posteriormente analizamos la infiltración de linfocitos en casos de pacientes con cuerpos de Lewy incidentales, que son considerados fases iniciales premotoras de la enfermedad”, explica el Dr. Jordi Bové, investigador principal del grupo de Investigación en Enfermedades Neurodegenerativas del Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR).

Se separaron los casos con cuerpos de Lewy incidentales (iLBD) en dos grupos: uno que incluía los casos con cuerpos de Lewy en la sustancia negra, entre otras regiones, y otro que básicamente solo los tenía en el bulbo olfativo. “Esta es una aproximación innovadora porque normalmente los casos de iLBD se tratan como un solo grupo, pero precisamente esto nos permitió descubrir que la infiltración y los contactos neuronales no solo precedían en la muerte neuronal, sino que también sucedían antes de poder observar ningún tipo de agregado”, comenta. “Es precisamente en esta fase tan inicial donde vemos la mayor infiltración de linfocitos T CD8 y que además tienen un potencial citotóxico más grande. Por lo tanto, todo apunta a que el origen de la enfermedad es debido a esta infiltración. Ahora, el siguiente paso es entender porque infiltran”, concluye el Dr. Bové.

Este estudio puede significar un primer paso para determinar definitivamente la causa de la enfermedad de Parkinson y para establecer nuevas dianas terapéuticas para parar o incluso prevenir la enfermedad. A la vez, teniendo en cuenta que este estudio también demuestra que la muerte neuronal aparece concomitantemente a la acumulación y agregación de α-sinucleina, habrá que estudiar cuál es la relación de este proteína y la respuesta inmunitaria, para entender los mecanismos etiopatogénicos de la enfermedad de Parkinson y probablemente de todas las sinucleinopatias. Esta investigación ha sido financiada por las siguientes instituciones: Instituto de Salud Carlos III (Ministerio de Ciencia e Innovación), el Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya (Pla Estratègic de Recerca i Innovació en Salut) y la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno.

Sobre la enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson es la segunda forma más frecuente de enfermedad neurodegenerativa y sus síntomas motores más evidentes son rigidez, temblor en reposo y lentitud de movimiento. Estos síntomas se pueden explicar, en parte, por la pérdida de las neuronas dopaminérgicas, que contienen el pigmento neuromelanina, localizadas en la llamada sustancia negra, a pesar de que otras regiones del cerebro también se ven afectadas.

Otra de las características de esta enfermedad es la presencia en los cerebros de los pacientes de cuerpos y neuritas de Lewy, que son unos agregados que contienen entre otros componentes la proteína α-sinucleina. La presencia de cuerpos de Lewy en las diferentes regiones del cerebro ha permitido describir diferentes estadios de evolución de la enfermedad, siendo el bulbo olfativo una de las primeras regiones del cerebro al ser afectadas. En este sentido, una proporción importante de enfermos de Parkinson presentan una pérdida de olfato antes de que se pongan de manifiesto las alteraciones motoras.

Otros síntomas no motores, como alteraciones del sueño REM, configuran la fase premotora de la enfermedad y se pueden poner de manifiesto años antes de que se vea afectada la sustancia negra y se diagnostique la enfermedad. La existencia de tejido postmortem cerebral de individuos que no han presentado la sintomatología motora en vida pero que contienen en diferentes regiones cuerpos de Lewy, permiten estudiar la fase premotora de la enfermedad.

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