La Unidad de Obstetricia Social y Salud Mental de Vall d’Hebron, pionera en acompanyar a mujeres embarazadas en riesgo de vulnerabilidad psicosocial, atiende a 270 mujeres en 2022

El número de mujeres en riesgo de vulnerabilidad psicosocial atendidas por Vall d’ Hebron crece un 86,9% el 2022 respecto al año anterior.

06/03/2023

 El Hospital Universitario Vall d’Hebron creó el otoño de 2021 la Unidad de Obstetricia Social y Salud Mental, integrada dentro del programa de Psiquiatría Perinatal, para acompañar a las mujeres en riesgo de vulnerabilidad psicosocial durante el embarazo y el primer año de posparto de manera interdisciplinar y coordinada. En la consulta intervienen profesionales de Obstetricia, Trabajo Social Sanitario y Psiquiatría. En 2022, la Unidad de Obstetricia Social y Salud Mental atendió a 270 mujeres embarazadas en riesgo de vulnerabilidad psicosocial. Esto se traduce en un aumento de un 87% de las mujeres embarazadas atendidas en riesgo de vulnerabilidad psicosocial. Este incremento se explica tanto por el trabajo proactivo de la Unidad de Obstetricia Social y Salud Mental como por el aumento de situaciones de vulnerabilidad. El 10% de las mujeres que dieron a luz en Vall d’Hebron durante 2022 requirió la atención de Trabajo Social Sanitario. 

Durante los nueve meses que pasan desde que el óvulo es fecundado hasta que el bebé nace, la mujer experimenta cambios fisiológicos, metabólicos y morfológicos para proteger, nutrir y permitir el crecimiento del feto. Estos cambios pueden ir acompañados de un carrusel de emociones contradictorias que afectan más a mujeres menores de edad o en situación de vulnerabilidad social. Para garantizar que estas mujeres reciben una atención social, psicológica y sanitaria que asegure su bienestar y el del futuro bebé, la Unidad de Obstetricia Social y Salud Mental trabaja coordinada desde la primera visita de control del embarazo y acompaña a las madres durante el posparto. En caso de pacientes de salud mental, también trabajan en asesoramiento preconcepcional. El objetivo es mejorar un entorno social desfavorable que puede agravar un problema de salud y, sobre todo, ayudar a las mujeres y sus familias a adaptarse a la llegada del bebé y a establecer un vínculo. Un vínculo sano y firme es clave para la supervivencia del bebé y el desarrollo de una buena salud mental, emocional y social.

Profesionales de psiquiatría, psicología, neonatología, obstetricia, enfermería y trabajo social sanitario colaboran desde 2017 a la Unidad de Salud Perinatal para ofrecer una asistencia clínica a mujeres con problemas de salud mental y adicciones durante el embarazo y puerperio. Y, en otoño de 2021, Vall d’Hebron puso en marcha la consulta interdisciplinaria de la Unidad de Obstetricia Social y Salud Mental, que acompaña a las mujeres en riesgo de vulnerabilidad psicosocial durante el embarazo y el puerperio. El trabajo coordinado, proactivo e interdisciplinario de la Unidad de Obstetricia Social y Salud Mental ha ayudado a detectar más casos de mujeres embarazadas en riesgo de vulnerabilidad social y psicológica. En Vall d’Hebron, en 2019, se trataron 71 mujeres; en 2020, 82 mujeres, y en 2021, 145 mujeres. Y con la consulta interdisciplinaria ya funcionando, en 2022, se acompañaron a 270 mujeres, un 86,9% más de casos respecto al ejercicio anterior. 

Un estudio del equipo de Trabajo Social Sanitario de la Unidad de Alto Riesgo Obstétrico de Vall d’Hebron, que se presentó como comunicación oral y artículo al XIV Congreso Estatal y en el II Congreso Iberoamericano de Trabajo Social bajo el título, “Trabajo Social Sanitario a la Unidad de Alto Riesgo Obstétrico”, observa varios factores que inciden en este aumento de las intervenciones. Por un lado, la intervención proactiva e interdisciplinaria de la Unidad de Obstetricia Social y Salud Mental facilita la detección, pero también se apunta a un aumento de situaciones de vulnerabilidad social entre las mujeres atendidas. 

Un control del embarazo de alto riesgo obstétrico

En la Unidad de Obstetricia Social y Salud Mental trabajan profesionales de obstetricia; trabajo social sanitario; psicología; psiquiatría; enfermería, y neonatología. En la consulta están la Dra. Maia Brik, especialista en Obstetricia y Medicina Materno-Fetal; el Dr. Miguel Sandonis, psiquiatra adjunto del Programa de Salud Mental Perinatal; Elena Sánchez, trabajadora social sanitaria, y Maria Emilia Dip, psicóloga especialista del Programa de Salud Mental Perinatal. La principal puerta de entrada de estas pacientes es la visita con la obstetra de Vall d’Hebron o, más frecuentemente, de Atención Primaria. Pero también llegan de las consultas de Psiquiatría, servicios sociales o de los Centros de atención primaria o seguimiento a las drogodependencias (CAS).

La Unidad de Obstetricia Social y Salud Mental interviene en diferentes casos: cuando la mujer es menor de edad; cuando se detecta un problema de salud mental -en este caso, el equipo de Obstetricia y Trabajo Social Sanitario trabaja coordinado con el programa de Psiquiatría Perinatal, instaurado desde 2017-; cuando la madre tiene una adicción; cuando la madre es víctima de violencia de género; cuando la madre sufre una situación social sobrevenida durante el embarazo, o en caso de un control médico insuficiente durante la gestación. “Esta última casuística la podemos encontrar en mujeres refugiadas o migrantes que en su país de origen no tienen una cultura de control sanitario del embarazo, tal como está integrado aquí”, apunta Elena Sánchez, trabajadora social sanitaria. Todas estas casuísticas pueden comportar riesgos para la salud de la madre o del bebé; por eso estas mujeres tienen un control de un embarazo de alto riesgo. “Las visitamos cada mes y establecemos con ellas un buen vínculo médico-paciente”, explica la Dra. Maia Brik. 

Los procesos propios del embarazo y posparto pueden estar a asociados a alteraciones del vínculo entre la madre y el bebé, muchos golpes a consecuencia del entorno social y de la historia psicosocial de la mujer. “Detectar estas alteraciones con antelación es una herramienta importante para prevenir más dificultades en el vínculo”, señala la Dra. María Emilia Dip. “Las madres son el cimiento de la buena salud mental de la sociedad, cuantas más madres con vínculos saludables con sus hijos tengamos, más saludable será la salud mental de la sociedad”, defensa.

Una vez se detecta un embarazo de riesgo por vulnerabilidad psicosocial, según el contexto, se trabaja una primera visita conjunta con la obstetra, la psicóloga y/o psiquiatra y la trabajadora social sanitaria. Y después se programan visitas con los diferentes especialistas el mismo día. Para establecer un buen vínculo con la paciente, siempre se la informa de las gestiones y coordinaciones. Las visitas de la Unidad de Obstetricia Social y Salud Mental se hacen en viernes en el Hospital de la Mujer, donde los tres especialistas cuentan con consultas contiguas. El equipo se reúne los jueves para valorar la situación de cada paciente, sus necesidades y coordinarse de manera precoz con los servicios sociales locales de los centros de atención primaria u otras instituciones, en caso de ser necesario.

Uno de los objetivos de la Unidad de Obstetricia Social y Salud Mental es trabajar de manera proactiva para detectar casos y empezar a intervenir antes del parto. “Antes, nos encontrábamos que detectábamos mujeres en situación de vulnerabilidad psicosocial en el momento de la interconsulta que realiza el equipo de Pediatría y Obstetricia cuando la mujer mujer a luz”, comenta Elena Sánchez. “Ahora, gracias a un trabajo proactivo, coordinado e interdisciplinario, llegamos a más mujeres. Nuestro propósito es asegurarnos que las mujeres durante el embarazo, el trabajo del parto y el posparto reciben una atención psicosocial adaptada a su momento vital, con el fin de paliar los efectos que puedan causar complicaciones clínicas y psico-sociales a través de una intervención orientada a la cura, recuperación, autonomía de la mujer y protección del bebé”, añade. 

Trabajar el vínculo con la madre y evitar el estrés

Según la casuística, el riesgo para la mujer o el bebé difiere. “El estrés que sufre una víctima de violencia machista, derivado de unas condiciones socioeconómicas desfavorables o de un embarazo no deseado en una adolescente pueden aumentar el riesgo de complicaciones del embarazo, como un bajo crecimiento intrauterino o un parto a pretérmino”, detalla la Dra. Maia Brik. “Damos especial importancia al control ecográfico del crecimiento fetal durante el embarazo para comprobar que el bebé crece adecuadamente”, puntualiza. Estas mujeres también pueden tener más riesgo de sufrir una depresión posparto que impida la madre cuidar al bebé. Los primeros tres años de la vida de un niño son claves para su desarrollo. Los hábitos de la familia, el comportamiento y las costumbres de los progenitores influyen en el metabolismo del bebé. “Estos meses son importantes para promover conductas saludables”, destaca la Dra. Maia Brik.

En pacientes con problemas de salud mental o consumo de sustancias se hace un seguimiento estrecho desde Psiquiatría y se valora de manera individualizada si se ofrece tratamiento farmacológico. “En cada caso, analizamos el riesgo y el beneficio”, señala el Dr. Miguel Sandonis. En casos de madres con adicciones, los positivos por cannabis o cocaína son los más habituales. “Nuestro objetivo es conseguir la abstinencia durante la gestación”, apunta el Dr. Miguel Sandonis. “Nos encontramos casos en los que el embarazo puede ser un punto de inflexión. Muchas mujeres llegan a Trabajo Social Sanitario y Psiquiatría a través de la primera visita de control del embarazo con Obstetricia. Y el trabajo para que tengan hábitos saludables, autocuidado y generen un vínculo con el bebé las puede ayudar”, destaca el Dr. Miguel Sandonis. La Dra. María Emilia Dip destaca que el vínculo mejora la autoestima de la madre y genera conductas de cura cuando sienten que hay alguien que las necesita.  
 

El 10% de las mujeres que dieron a luz en Vall d’Hebron durante 2022 requirió la atención de Trabajo Social Sanitario. 

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