Vall d’Hebron constata un aumento significativo en las admisiones de pacientes pediátricos con quemaduras durante el confinamiento

El Servicio de Cirugía Plástica y Quemados registró del 14 de marzo al 9 de mayo de 2020 un aumento significativo de los pacientes pediátricos atendidos por quemaduras y de la gravedad de sus lesiones respecto al mismo periodo de 2019.

17/02/2022

Del 14 de marzo al 9 de mayo de 2020, en pleno confinamiento decretado por la COVID-19, Vall d’Hebron registró un aumento significativo de los pacientes pediátricos (hasta los 16 años) atendidos por quemaduras y de la gravedad de sus lesiones respecto al mismo periodo del año anterior. Así lo refleja el estudio “Cambios en el perfil epidemiológico de los pacientes quemados durante el confinamiento en Catalunya (España): Una llamada de atención para fortalecer las estrategias de prevención en nuestra comunidad”, publicado por el Servicio de Cirugía Plástica y Quemados de Vall d’Hebron a Burns, el diario de la Sociedad Internacional de Quemados (ISBI, en sus siglas en inglés). Sus conclusiones se basan en el análisis de 350 casos de pacientes con quemaduras atendidos en Vall d’Hebron.

Según el estudio, un 40,54% de los pacientes admitidos en Vall d’Hebron del 14 de marzo al 9 de mayo de 2020 (denominado periodo 1 en el estudio), recién declarado el estado de alarma por la irrupción de la COVID-19, eran niños y adolescentes menores de 16 años (un total de quince), frente al 20,5% (ocho pacientes pediátricos) del mismo periodo de 2019 (denominado periodo 2). En cuanto a los adultos, no se registran variaciones significativas en el número de pacientes admitidos por quemaduras, con 37 y 39 pacientes admitidos en cada periodo respectivamente. “Durante el confinamiento, apreciamos un declive de las urgencias por quemaduras entre los adultos, las prácticas de riesgo se vieron reducidas, pero en cambio los pacientes pediátricos admitidos aumentaron durante los meses en que los niños no podían salir de casa, la mayoría de quemaduras se habían producido a la cocina”, resume el Dr. Joan-Pere Barret, jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados.

Los niños de cero a cuatro años fueron los pacientes pediátricos más frecuentemente admitidos con emergencias por quemaduras tanto en 2019 como en 2020 en Vall d’Hebron. Durante el periodo analizado del confinamiento, el Servicio de Cirugía Plástica y Quemados apreció un aumento significativo de las admisiones de pacientes pediátricos quemados con edades entre cinco y diez años (un 40% de los pacientes pediátricos). Escaldarse con líquidos calientes fue la causa más frecuente de las emergencias médicas en ambos grupos de edad. “Hay que sensibilizar a la población del alto riesgo de sufrir quemaduras que existe en el domicilio, especialmente cuando se trata de niños, a menudo se infraestima”, reflexiona la Dra. Alejandra Monte-Soldado, médica adjunta del Servicio de Quemados y autora del artículo.

Durante el periodo del confinamiento, el número de niños con quemaduras mayores (que afectan además del 10% del total de la piel del cuerpo) aumentó (seis pacientes, un 40%), en comparación con el periodo de 2019 (dos pacientes, un 25%). “Nos encontramos sobre todo con bebés y niños pequeños, los que empiezan a explorar y todavía no tienen conciencia del peligro”, apunta Marisa Pérez, enfermera de la Unidad de Quemados de Vall d'Hebron. Según añade Marisa Pérez, ningún paciente pediátrico estuvo solo durante su ingreso a Vall de Hebrón para tratarse las quemaduras durante los meses confinamiento, a pesar de que se restringió la entrada a un acompañante que tenía que ser siempre el mismo durante toda la hospitalización por motivos epidemiológicos. “Incluso los pacientes adolescentes de Quemados pudieron disfrutar de la compañía de alguien de su familia, son unas lesiones complicadas desde el punto de vista psicológico”, destaca la enfermera.

Más quemadas en la cara y el cuello y más intervenciones quirúrgicas

Del 14 de marzo al 9 de mayo de 2020, hasta un 46,7% de los niños (siete, en total) presentaban lesiones al área de la cabeza y del cuello, en comparación con el 25% del mismo periodo de 2019 (dos niños). En el confinamiento también aumentó la necesidad de intervenciones quirúrgicas entre los niños: un 46,7% de los pacientes pediátricos necesitaron al menos una operación, frente al 37,5% del 2019. También se incrementaron el número de cirugías por paciente: 0’,6 cirugías por paciente del 14 de marzo al 9 de mayo de 2020, frente a las 0,37 operaciones por paciente necesarias en el mismo periodo de 2019. “Se tiene que ir con mucho cuidado con el agua hirviendo”, alerta el Dr. Joan-Pere Barret: “en los últimos años hemos detectado un volumen importante de pacientes pediátricos de origen norteafricano, de países donde existe una gran cultura del té y es habitual tener recipientes con agua muy caliente en las casas”. También son de riesgo para los niños prácticas relacionadas con la pobreza energética, como llenar la bañera con cazuelas de agua caliente y dejar que se enfríe, añade el Dr. Barret.

Más quemados pediátricos en la Unidad de Cuidados intensivos

La proporción de pacientes pediátricos que acabó en la Unidad de Cuidados Intensivos fue más alto entre el 14 de marzo y el 9 de mayo de 2020 (un 46,7%, siete pacientes) que en el mismo periodo de 2019 (un 25%, dos pacientes). También aumentó la duración del ingreso hospitalario, una media de 15,13 días durante el confinamiento frente a los 12,37 días al mismo intervalo de 2019.

Los pacientes pediátricos con quemaduras que revisten una mayor gravedad –en un 10% de los casos, llegan derivados por el SEM– ingresan en el Hospital Infantil, donde está la Unidad de Cuidados intensivos Pediátricos. La mayoría de los pacientes quemados pediátricos, que presentan lesiones menos severas, son atendidos en la Unidad de Quemados, situada en el Hospital de Traumatología, Rehabilitación y Quemados. Allá trasladan también a los pacientes graves una vez se estabilizan. La comunicación entre el Hospital Infantil y la Unidad de Quemados es fluida para garantizar la mejor atención posible a estos pacientes. “En la Unidad de Quemados hay un pediatra de la UCI que pasa visita cada día a los niños”, destaca el Dr. Joan Balcells, jefe de sección de Cuidados intensivos Pediátricos: “Si las quemaduras son extensas la curación lleva mucho de tiempo y la rehabilitación es larga, pueden quedar secuelas estéticas y funcionales para toda la vida. Por eso la prevención es tan importante, tener cuidado con los líquidos calientes y con los vahos, cuando los niños son más mayores no se les tiene que dejar jugar con materiales peligrosos como alcohol o mecheros”, añade.

Según concluye el estudio, estos datos tienen que tenerse en cuenta por parte de los centros sanitarios de cara a asegurar el correcto funcionamiento de los Servicios de Quemados en situaciones extremas como puede ser una pandemia. También denota la necesidad de intensificar las campañas de prevención de cara a prevenir las quemaduras, en una población tan sensible como son los menores de edad.
 

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