El análisis de biomarcadores de la placenta en sangre podría evitar la realización de ecografías innecesarias en fetos con retraso de crecimiento

Un nuevo estudio demuestra la utilidad de analizar la ratio sFlt-1/PlGF para clasificar la gravedad de los fetos con retraso de crecimiento y aproximar el tiempo hasta el parto.

14/04/2022

El grupo de Medicina Materna y Fetal del VHIR y el Servicio de Obstetricia del Hospital Universitario Vall d’Hebron han demostrado la utilidad de unos biomarcadores placentarios para la monitorización de los fetos con retraso de crecimiento. El análisis de estos marcadores en sangre permite conocer el riesgo de tener un parto prematuro en las siguientes semanas y, por lo tanto, informa sobre la necesidad de hacer un seguimiento más o menos exhaustivo según cada caso y evitar la realización de ecografías en las pacientes en que no sea necesario. Los resultados del trabajo han sido publicados en la revista BJOG: An International Journal of Obstetrics & Gynaecology.

En el estudio participaron 134 mujeres embarazadas entre las semanas 20 y 36 de gestación con fetos que eran pequeños para su edad gestacional o con retraso de crecimiento precoz. En la clínica, se consideran fetos pequeños aquellos que tienen un peso por debajo del percentil 10. En los casos con retraso de crecimiento, este bajo peso se acostumbra a acompañar de otras alteraciones en el feto o la placenta. En ambos casos pueden existir complicaciones durante el embarazo y, por ese motivo, es necesario realizar seguimiento mediante ecografía para reducir los riesgos que se derivan. Sin embargo, no hay un claro consenso sobre la frecuencia óptima de ecografías en cada uno s los casos. Hasta ahora, se acostumbra a realizar una ecografía semanal en los casos con retraso de crecimiento y una ecografía cada dos semanas en los fetos pequeños para su edad gestacional.

Para mejorar el seguimiento de estas pacientes, los investigadores han estudiado la relación entre los niveles en sangre de dos biomarcadores de la placenta (ratio sFlt-1/PlGF), conocidos por alterarse cuando existe un problema en el embarazo. Se analizaron estos dos biomarcadores en muestras de sangre de las pacientes en el momento del diagnóstico de la alteración del crecimiento del feto y se compararon con el momento en que tenía lugar el parto. En todos los casos, el tipo y momento del parto se decidieron en función de los protocolos estándar del hospital.

En relación a los fetos pequeños para su edad gestacional, en todos los casos la ratio sFlt-1/PlGF1 era menor de 38 en el momento del diagnóstico y el parto se produjo más de 3 semanas después. En los casos de fetos con retraso de crecimiento, ninguna mujer con valor inferior a 38 tuvo un parto antes de dos semanas, y solo un 2% de estas tuvo un parto antes de 4 semanas. Esto muestra que tener una ratio inferior a 38 puntos descarta la necesidad de avanzar el parto como mínimo en 2-3 semanas. “Estos embarazos se consideran de menos riesgo y, por lo tanto, se podría reducir el número de ecografías que se realizan a estas mujeres. Esto disminuiría las molestias y la ansiedad asociadas a la realización de muchas pruebas médicas y, también, la carga del sistema de salud”, explica la Dra. Erika Bonacina, especialista del Servicio de Obstetricia del Hospital Universitario Vall d’Hebron, investigadora del grupo de Medicina Materna y Fetal del VHIR y primera autora del artículo.

Por otro lado, se demostró que, conforme se elevan los valores de la ratio sFlt-1/PlGF, se reduce el tiempo hasta el parto en los fetos con retraso de crecimiento. En concreto, más del 50% de los casos con una ratio sFlt-1/PlGF mayor de 85 requirieron avanzar el parto en el margen de menos de una semana. Esto sucedía en el 100% de los casos con un valor superior a 655. Estas mujeres requieren, por lo tanto, un seguimiento más exhaustivo para evitar complicaciones en los fetos hasta el momento del parto.

“Este estudio demuestra la utilidad de analizar la ratio sFlt-1/PlGF para clasificar la gravedad de los fetos con retraso de crecimiento y aproximar el tiempo hasta el parto. La gran mayoría de centros del Estado tienen la capacidad de analizar estos marcadores en sangre, por lo tanto, una vez validemos su utilidad, sería un método útil para aplicar en la práctica clínica habitual”, concluye el Dr. Manel Mendoza, especialista del Servicio de Obstetricia, responsable de la Unidad de Insuficiencia Placentaria del Hospital Universitario Vall d’Hebron e investigador del grupo de Medicina Materna y Fetal del VHIR.

Reducir el número de ecografías disminuiría las molestias y la ansiedad asociadas a la realización de muchas pruebas médicas y la carga del sistema de salud.

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