Vall d’Hebron demuestra efectos negativos del confinamiento en pacientes con epilepsia

Determinados factores relacionados con el confinamiento, como el insomnio, la ansiedad o la falta de recursos económicos pueden empeorar el control de las crisis epilépticas.

15/09/2020

La COVID-19 está causando efectos negativos en los pacientes con epilepsia, especialmente relacionados con las medidas de confinamiento durante el pico de la pandemia. Así lo demuestra un estudio llevado a cabo por la Unidad de Epilepsia del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Vall d’Hebron y el Grupo de Investigación en Epilepsia del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR), que ha observado que el insomnio, la ansiedad o la falta de recursos económicos dificulta el control de las crisis epilépticas.

El trabajo, publicado en la revista Acta Neurologica Scandinavica, consistió en la realización de encuestas telefónicas a 255 pacientes con epilepsia durante sus visitas de control que se llevaron a cabo entre el 16 de marzo y el 17 de abril de 2020. En la encuesta se pretendía averiguar el impacto que estaba teniendo la pandemia de la COVID-19 y el confinamiento en estos pacientes. Durante el mes de duración del estudio, los investigadores detectaron que el control de las crisis epilépticas empeoró en 25 de los pacientes participantes.

Por otro lado, cerca de la mitad de los encuestados tuvo ansiedad y/o depresión durante la época del confinamiento, y un alto porcentaje de pacientes experimentó cambios en sus pautas del sueño, sobre todo insomnio. Este hallazgo se corresponde con trabajos previos que relacionan la privación del sueño con la aparición de crisis epilépticas. Además, cerca de un tercio de los pacientes explicó que los ingresos económicos de su entorno familiar se habían reducido a causa de la pandemia. “Con este estudio hemos observado que estos factores asociados al confinamiento se relacionarían con un peor control de las crisis epilépticas en los pacientes”, explica la Dra. Elena Fonseca, investigadora clínica del Grupo de Investigación en Epilepsia del VHIR, adjunta en Neurología del Hospital Universitario Vall d’Hebron y primera autora del trabajo.

En relación al origen de la epilepsia, existen algunos tipos que supondrían un mayor riesgo en situación de confinamiento, como por ejemplo aquellas epilepsias causadas por un tumor. “De por sí, estos casos suelen ser más graves y es más probable que tengan un empeoramiento por diversas causas. Son pacientes más vulnerables y acostumbran a sufrir más ansiedad o depresión”, argumenta la Dra. Fonseca. Los investigadores destacan que conocer el perfil de casos más vulnerables es importante para ayudar a los clínicos a orientar las visitas médicas y mejorar su atención hacia cada uno de los pacientes.

Con la idea de mejorar la atención de los pacientes, la encuesta incluía también preguntas sobre la percepción de la atención recibida a través de la telemedicina durante el confinamiento. En este sentido, la gran mayoría de los encuestados estaban satisfechos con estas visitas. Por lo tanto, esta herramienta podría ser de ayuda para los profesionales sanitarios para tener un mayor contacto durante la pandemia con sus pacientes, especialmente con aquellos que tienen un mayor riesgo o que son más vulnerables.

La epilepsia no parece aumentar el riesgo de COVID-19

En relación a la COVID-19, cinco de los pacientes encuestados fueron diagnosticados con COVID-19 mediante una prueba PCR, dos de los cuales fallecieron. “Todas las personas de nuestro estudio que fueron diagnosticadas con COVID-19 presentaban otros factores de riesgo importantes, como la edad avanzada, que predisponen a sufrir síntomas graves. Aunque el diseño del estudio no permite extraer conclusiones definitivas en este sentido, estos datos están en línea con la idea de que la epilepsia en sí misma no aumentaría el riesgo de desarrollar COVID-19 grave”, señala la Dra. Fonseca. En base a otros estudios, la infección por SARS-CoV-2 tampoco parece relacionarse con complicaciones de la epilepsia.

Estos hallazgos deberían confirmarse en nuevos estudios ya que en este caso únicamente se analizaron los datos de los pacientes con un resultado positivo en la PCR, prueba que, en el momento del trabajo, no se realizaba de manera rutinaria en la mayoría de casos leves de COVID-19. De la misma forma, sería necesario un estudio prospectivo para conocer en mayor profundidad los efectos del confinamiento y de la COVID-19 en la epilepsia.

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