Vall d’Hebron acoge la proyección de ‘Quimera’, un documental que explora el vínculo invisible de los pacientes trasplantados de médula con sus donantes

El film, dirigido por Willy Ormaetxea, trasplantado de médula gracias a un donante anónimo, recoge el testimonio de diez pacientes y pone el foco en el impacto emocional del proceso

29/04/2026

El diccionario del Institut d’Estudis Catalans recoge hasta seis acepciones para la palabra “quimera”. La primera evoca un monstruo de la mitología griega que escupe fuego, con cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de dragón. La última nos lleva al terreno de la biología y habla de un organismo formado por tejidos con genotipos diferentes. Entre estas dos imágenes, la fantástica y la científica, se mueve ‘Quimera’, el documental que este miércoles se ha proyectado en el pabellón docente del Hospital Universitario Vall d’Hebron.

La película explora el proceso por el cual una persona que recibe un trasplante de médula ósea incorpora el material genético del donante y pasa a convivir, literalmente, con células de dos orígenes diferentes. Es el fenómeno conocido como quimerismo, hilo conductor del documental. A partir de su experiencia, el director, Willy Ormaetxea, construye un relato coral con otros diez pacientes —ocho de Vall d’Hebron y dos del Institut Català d’Oncologia— que explican cómo el trasplante transforma la manera de entender la vida y pone en valor la donación.

Tras presentarse en el Festival de Málaga, de la mano del Grupo Español de Trasplantes Hematopoyéticos y Terapia Celular (GETH-TC), la Fundación Josep Carreras y la Organización Nacional de Trasplantes, ‘Quimera’ regresa al Hospital Universitario Vall d’Hebron para dar visibilidad a una realidad aún poco conocida: qué ocurre durante y después de un trasplante. En el discurso de bienvenida, el Dr. Francesc Bosch, jefe del Servicio de Hematología del Hospital Universitario Vall d’Hebron y jefe del Grupo de Hematología Experimental del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), ha puesto en valor este tipo de proyectos que contribuyen a mejorar el conocimiento sobre la donación y a fomentar la sensibilización. En España, se diagnostican cada año 1.500 caoss nuevos de linfoma de Hodkin. Aproximadamente, el 85% se cura con un tratamiento en primera línia de quimioterapia. Pero hay pacientes que requerirán un trasplante de medula de donante. Las probabilidades de encontrar un donante compatible superan el 90% y el tiempo medio de espera de 27 días.  

Willy Ormaetxea fue diagnosticado de un linfoma de Hodgkin en 2018, con 28 años. Las primeras líneas de quimioterapia no funcionaron, tampoco el autotrasplante. “Parecía que había ido bien, pero durante la pandemia suspendí el tratamiento de mantenimiento y la primera revisión confirmó una recaída”, explica. Su hematólogo, el Dr. David Valcárcel, director de Trasplante y Terapia Celular del Servicio de Hematología del Hospital Universitario Vall d’Hebron, le propuso entonces un trasplante de médula de un donante anónimo. "Para este trasplante, se utilizan células de un donante compatible, es un procedimiento en el que se sustituye completamente el sistema inmunológico del paciente para que la sangre pase a generarse a partir de las células del donante. El objetivo es que  el nuevo sistema inmune sea capaz de identificar y eliminar posibles células malignas residuales”, señala el Dr. David Valcárcel.
“No es un episodio fácil, a menudo es una de las últimas alternativas, pero hay que confiar en el equipo médico”, señala Ormaetxea.

En ese momento descubrió el concepto de quimerismo, que en su caso es tangible, ya que inicia el trasplante con un grupo sanguíneo y termina con otro. De ahí nace la voluntad de retratar cómo su cuerpo pasa a ser también parte de otra persona. De su donante solo conoce la nacionalidad y la fecha de nacimiento. “Lo llamo Hans porque es alemán, pero lo que más me sorprende es que es muy joven, tiene 19 años, y a menudo pienso qué le llevó a hacerse donante”, explica. El documental explora esta relación singular entre donante y receptor, dos personas que no se conocen por motivos legales. ‘Quimera’ es también un viaje de Barcelona a Düsseldorf. El deseo del director es que, de algún modo, su donante pueda saber que su gesto ha tenido un final feliz.

Un donante, una vida

Para construir el relato, Willy Ormaetxea lanzó una convocatoria a pacientes a través de la Unidad de Terapias Avanzadas. El resultado es un mosaico de diez historias, diez quimeras que abordan la enfermedad y el “después”: la reconstrucción física, emocional y social. El film pone también el foco en aspectos menos visibles, como el aislamiento durante el trasplante, el miedo al rechazo o la recuperación emocional. Algunos pacientes describen un duelo silencioso, una sensación de pérdida de identidad o la dificultad de expresar la fragilidad. “Parece que no puedes estar triste porque has sobrevivido”, lamenta el director.

Entre los testimonios figuran el de Anna, diagnosticada de leucemia durante el embarazo, o el de Ruth, que logró remontar cuando parecía que el trasplante no funcionaba. También se abordan secuelas menos visibles que impactan en la calidad de vida. El Dr. David Valcárcel destaca el valor del proyecto para acercar a la sociedad el recorrido de los pacientes trasplantados y recuerda que aún existe desconocimiento sobre la donación. “Muchas personas piensan que donar médula es complejo o doloroso, cuando en la mayoría de los casos se trata de una donación de células madre de la sangre, segura y bien tolerada. Explicarlo bien puede significar salvar una vida”, señala.

Según la Organización Nacional de Trasplantes, en España se realizaron 3.844 trasplantes de médula ósea en 2024. En este contexto, iniciativas como ‘Quimera’ contribuyen a dar visibilidad a una experiencia que va más allá del procedimiento médico y a poner el foco en las personas. El documental se encuentra en fase de desarrollo. Ha rodado una primera parte y busca financiación para completar una segunda a través de micromecenazgo, en la que el director y el resto de pacientes preparan un viaje a Alemania para encontrar más respuestas sobre su donante en un recorrido que agradece a quienes hacen posible una segunda oportunidad. La proyección en Vall d’Hebron ha servido para generar un espacio de encuentro entre pacientes, profesionales y ciudadanía en torno a una realidad que sigue siendo, en gran medida, invisible.

“Muchas personas piensan que donar médula es complejo o doloroso, cuando en la mayoría de los casos se trata de una donación de células madre de la sangre, segura y bien tolerada. Explicarlo bien puede significar salvar una vida”

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