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Bautizo de submarinismo para nuestros pacientes con cardiopatías infantiles

Lunes, 5 Agosto, 2019

El objetivo es demostrar que con una cardiopatía se puede llevar una vida normal

Una veintena de niños y niñas con cardiopatías participaron el pasado domingo 14 de julio en un bautizo de submarinismo. Se trata de una iniciativa del Servei de Cardiologia Pediàtrica de Vall d’Hebron, la Associació Cases amb Cor i la Federació Catalana d’Activitats Subaquàtiques (FECDAS). El objetivo es “disfrutar de una experiencia única y demostrar que con una cardiopatía se puede llevar una vida normal, incluso un bautizo de submarinismo en la mayoría de los casos”, tal y como explica el Dr. Ferran Gran, cardiólogo y promotor de la iniciativa.

La actividad tuvo lugar en el Fòrum de Barcelona y contó con una primera parte donde los niños recibieron talleres y explicaciones sobre bilogía marina. La parte acuática se realizó en dos grupos, dividiendo los participantes según la edad: los menores de 10 años hicieron snorkel y, los mayores de 10 años, buceo con regulador y botella de aire en una inmersión a poca profundidad. “Queremos normalizar el hecho de sufrir una cardiopatía, no tiene que suponer un freno”, valora el Dr. Ferran Gran.

Cardiopatías congénitas, las más frecuentes

Las cardiopatías pueden estar presentes al nacer (cardiopatías congénitas) o bien desarrollarse a lo largo de la vida. Las cardiopatías congénitas son las mayoritarias: en Catalunya nacen cada año alrededor de 600 niños que las padecen (la incidencia es de entre 5 y 12 por cada 1.000 neonatos), de los cuales alrededor de un 25% necesita una intervención quirúrgica.

La mayoría de los niños que nacen con una cardiopatía congénita se operan antes del año de vida, pero otros se operan cuando son más mayores o hasta en edad adulta. Hace 30 años la mortalidad era muy elevada: la mayoría de niños con una enfermedad de corazón no superaban la infancia.

Actualmente, gracias a los avances del diagnóstico i del tratamiento, la mortalidad se ha reducido drásticamente, hasta solo entre el 1 y el 3 por ciento. Si bien los niños que sufren cardiopatías tienen que seguir controles de por vida, pueden llevar a cabo una vida totalmente normal.

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