Vall d’Hebron identifica una nueva estrategia que ayudará a conocer las causas de un ictus

Un análisis de los trombos permitiría detectar el origen de un ictus y, por lo tanto, seleccionar el tratamiento preventivo de ictus adecuado y hacer un seguimiento más exhaustivo.

19/11/2021

Los ictus isquémicos se producen por el taponamiento de un vaso sanguíneo en el cerebro por un trombo que no permite el paso de la sangre a determinadas regiones del cerebro. El origen de este trombo no es siempre el mismo: a veces es una arteria y en otras ocasiones es el corazón. Pero en una de cada tres personas esta identificación no es posible. Ahora, un estudio liderado por el grupo de Investigación en Ictus del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR) y la Unidad de Ictus del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Vall d’Hebron, ha identificado que el número de monocitos y de linfocitos en un trombo ayuda a distinguir su origen, lo cual es clave para comenzar un tratamiento preventivo óptimo para evitar que el o la paciente vuelva a sufrir un ictus. Los resultados han sido publicados en la revista Translational Stroke Research.

El estudio se llevó a cabo con 178 pacientes de Vall d’Hebron que habían sufrido un ictus isquémico y que se clasificaron en función de la causa que había provocado el ictus. En 45 de ellos se comprobó que se había producido un ictus cardioembólico, es decir, por un trombo que provenía del corazón, por ejemplo, derivado de una fibrilación auricular. En cambio, en 42 de ellos la causa era aterosclerótica, es decir, producido por el desprendimiento de placas que se forman en grandes arterias, como la carótida. Además, en 9 se detectaron otras causas.

Sin embargo, en 82 de los pacientes no se pudo hacer un diagnóstico claro: es lo que se conoce como ictus criptogénico. Esta dificultad puede ser, por ejemplo, porque haya una fibrilación auricular paroxística, un tipo de arritmia que es muy complicada de detectar con los protocolos convencionales porque aparece y desaparece. “La detección de esta causa es importante para mejorar el seguimiento de los pacientes. Si la causa es cardíaca, los pacientes requieren tratamiento anticoagulante para prevenir que se repita el ictus en el futuro”, asegura el Dr. Jesús Juega, adjunto de la Unidad de Ictus del Hospital Universitario Vall d’Hebron e investigador del grupo de Investigación en Ictus del VHIR.

Entre los casos con causa detectada como cardioembólica o aterosclerótica, se investigó un modelo con diferentes factores que pudieran predecir la causa del ictus. Para hacerlo, analizaron los trombos causantes de la patología extraídos mediante trombectomía mecánica. Esta técnica, que se realiza en los casos más graves y que en los últimos años ha mejorado notablemente el pronóstico de los pacientes, permite recuperar el paso de la sangre a través de las arterias cerebrales. Además de su utilidad terapéutica, la obtención del trombo permite estudiar su composición a través de citometría de flujo, un método rápido que informa sobre los tipos celulares que hay en una muestra. “Analizamos los tipos de células que formaban parte de los trombos para encontrar posibles marcadores relacionadas con su origen y, por lo tanto, con la causa del ictus”, explica el Dr. Jorge Pagola, adjunto de la Unidad de Ictus del Hospital Universitario Vall d’Hebron e investigador principal del grupo de Investigación en Ictus del VHIR.

Los resultados del trabajo revelaron un factor clave relacionado con los ictus de causa cardioembólica, en función de los tipos de leucocitos o glóbulos blancos presentes en el trombo. En concreto, de media, los trombos que provienen del corazón tienen una mayor proporción de monocitos y una menor proporción de linfocitos. “Consideramos que es un avance importante, ya que es un análisis que podemos hacer a los y las pacientes en fase hospitalaria y nos informa de que un paciente puede sufrir una fibrilación auricular”, afirma el Dr. Juega. “No requiere, por lo tanto, esperar semanas o mess para comprobar su evolución”, continúa.

Relación entre monocitos y linfocitos para conocer el origen de un ictus

En concreto, se identificó que una ratio de monocitos respecto de linfocitos de más de 1,6 puntos (es decir, tener 1,6 veces más monocitos que linfocitos) indicaba un mayor riesgo de que la causa fuera cardioembólica. Según explican los investigadores, la activación de los monocitos se relaciona con la inflamación del miocardio y se podría relacionar con la aparición de fibrilación auricular.

Este criterio se aplicó para poder clasificar el origen de los ictus criptogénicos, de los cuales 66 pacientes tenían una ratio mayor de 1,6 puntos y 16 pacientes tenían una ratio menor de 1,6 puntos. Para confirmar la correcta clasificación, las personas con ictus criptogénico se siguieron durante un año para observar si desarrollaban complicaciones cardíacas.

Así, en un 79% de los pacientes con una ratio mayor de 1,6 puntos se pudo confirmar que efectivamente el origen era cardíaco. En cambio, en el grupo con una ratio menor de 1,6, solo se encontró una causa cardíaca en un 31%. Para mejorar la sensibilidad y la especificidad del diagnóstico, esta ratio se puede combinar con otros posibles valores predictivos, como la edad o el hábito fumador. “Estos valores predictivos ayudan a identificar a personas con mayor riesgo de tener complicaciones cardíacas y, por lo tanto, nos informa de cuándo tenemos que intensificar el seguimiento y hacer una monitorización más exhaustiva”, concluye el Dr. Juega.

El trabajo, enmarcado en el proyecto ITACAT, se ha llevado a cabo en colaboración con los Servicios de Hematología, Neurorradiología y Anatomía Patológica del Hospital Universitario Vall d’Hebron y las Unidades de Ictus del Hospital Universitario Germans Trias i Pujol y el Hospital Universitario de Bellvitge. El proyecto ha sido posible gracias a la financiación recibida por La Marató de TV3.

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